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  • Clínica Veterinaria Parque Morales

TOXOPLASMOSIS

¡¡¡¡¡ESTOY EMBARAZADA!!!!! Y TENGO UN GATO…


Antes de nada, vamos a hablar un poquito de qué es la toxoplasmosis, qué parásito la causa y su ciclo de vida para que lo entiendas todo perfectamente y disfrutes de esta etapa tan bonita sin preocupaciones innecesarias.


¿QUÉ ES LA TOXOPLASMOSIS?


La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria que puede ser contagiada de gatos a personas. Sus consecuencias no son graves y, la mayoría de las veces, ni siquiera presenta síntomas. Pero, si la infección es contraída durante el embarazo, los riesgos para el feto son altos.

Toxoplasma gondii es un parásito intracelular de la familia de los coccidios y es una de las enfermedades parasitarias más comunes de animales y personas. El hospedador definitivo del parásito (únicos animales en los que estos organismos se reproducen sexualmente) son los miembros de la familia Felidae (principalmente los gatos domésticos).

Los gatos se contagian al ingerir carne de animales infectados (hospedadores intermediarios: roedores, pájaros, ovejas, cerdos, ganado) o bien al entrar en contacto con los huevos del parásito ( por ejemplo, con las heces de otro felino). Los huevos llegan al intestino, se reproducen y forman nuevos huevos llamados ooquistes, que se eliminan mediante la defecación.

Los gatos que no han sido previamente expuestos al T.gondii normalmente empiezan a excretar ooquistes entre los días 3-10 después de la ingestión del tejido contaminado, y continúan excretándolos durante 10-14 días, en este período de tiempo se producen millones de ooquistes.

Una vez el gato ha desarrollado una respuesta inmunitaria, la liberación de ooquistes es extremadamente improbable.

Una vez los ooquistes han pasado a las heces, experimentan la esporulación. Este proceso toma 1-5 días dependiendo de las condiciones ambientales y, anteriormente a ello, no son infecciosos (limpiando la bandeja a diario minimizamos el riesgo de contagio).


Por lo tanto, un gato no es, en sí mismo, un riesgo para ninguna embarazada. De hecho, solo aquellos gatos parasitados pueden serlo, y solo durante los 15-20 días que expulsan los ooquistes al medio ambiente. Los gatos de interior, alimentados mediante pienso o comida procesada no suelen comportar ningún riesgo ya que su contacto con el parásito de la toxoplasmosis está muy limitado o es, casi, imposible. Además, la convivencia entre gatos y embarazadas es posible incluso si el gato está infectado, tan solo aplicando algunas medidas de prevención higiénica básicas:

- Limpiar a diario la bandeja del gato (así no habrá peligro de contagio), si es posible la embarazada debería evitar hacerlo pero si no, utilizar guantes y pala, y lavarse las manos justo después.

- Alimentar al gato con piensos o comida enlatada, evitar darle carne cruda o poco cocinada.

- Evitar las salidas al exterior del gato para evitar que cace presas o entre en contacto con otras heces contaminadas.



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